De Panadero a Rector
Esta frase, que pudiera parecer insolentemente autobiográfica,
superficial o irrespetuosa, es el nombre de este mensaje de aceptación, al
nombramiento como rector de la Universidad La Salle Pachuca y por haber
recibido la confianza de la Junta de Gobierno, lo que implica una
responsabilidad superior a mi capacidad personal.
Hermano Rodolfo Vivanco
Polidura
Hermano Raúl Valadez García
Hermano Juan Bulbulián
Garabedián
Don Francisco Javier
Reverter Rabling
Honorable Junta de
Gobierno
Señores Rectores
Invitados de Honor
Comunidad Universitaria
Amigos de la Universidad:
La panificación y la educación son dos procesos con diferencias tan
evidentes que no vale la pena detenerse en ellas.
Prefiero llamar su atención sobre aquellas similitudes que pueden
pasarse por alto, pues normalmente, por ser procesos tan incomparables, nadie
se fija en sus semejanzas.
La panificación consta fundamentalmente de cuatro pasos: amasado,
formado, fermentación y horneado.
1º. El amasado, consiste
en mezclar los ingredientes, para obtener una masa, con la cual se pueda
elaborar el pan. En la educación, la mezcla de fundamentos ideológicos,
metodológicos y programáticos, junto con los contenidos y una relación
educando-educador, hacen una masa, llamada sistema educativo, que permite,
cuando los ingredientes se mezclan bien, el perfeccionamiento de la persona.
Pero desafortunadamente hoy, existen muchos sistemas educativos que no
saben de proporcionalidad ni prioridad y no distinguen los medios de los
fines. Afortunadamente, el lasallismo, al contar con fundamentos ideológicos
sólidos, permite que el sistema funcione como brújula y no como veleta.
Estoy refiriéndome a las virtudes lasallistas de la Piedad, de la Humildad,
de la Prudencia y de la Discreción, y finalmente de la Mansedumbre. Sería la
dimensión humanista de la educación.
2º. El formado, es el
paso que permite, mediante la destreza del panadero, que la masa adquiera la
figura deseada. En la educación equivaldría a la educación inicial, en
donde el educador debe poner un especial cuidado, pues la calidad de su
trabajo será un factor fundamental para el logro del resultado final. Aquí
sobresale la virtud del Celo, que San Juan Bautista de La Salle definió como
el “procurar, con cuidadosa actividad, la consecución de un buen resultado
en las empresas que se intenta llevar a efecto” Hoy lo llamamos eficiencia.
Y la virtud del Saber, que consiste “en la adquisición de la ciencia y la
sujeción voluntaria al estudio”. Y la virtud de la Constancia. Equivaldría
a la dimensión magisterial de la
educación.
3º. La fermentación es
la modificación que sufren las masas por efecto de la levadura. En la educación
equivaldría a la participación de la inteligencia, la voluntad y
principalmente la libertad del educando, para desear y trabajar por un cambio
personal, hacia la mejora. En este paso, poco puede hacer el educador, como no
sea observar: es la virtud de la Vigilancia que el fundador definió como :
“el cuidado del maestro y su atención constante a la conducta de los
alumnos”, y también la Paciencia y también la Gravedad y también el
Silencio. Pero aquí hay una de las más graves dificultades del educador:
pretender intervenir, para hacer del otro lo que yo quiero, cuando de lo que
se trata es que el otro sea lo que tiene que ser. En la educación, sobre todo
en la adolescencia y la juventud, la fermentación se vuelve parte esencial
del proceso de personalización. Exige el respeto por las diferencias
individuales e incluye el misterioso fenómeno de la vocación, que es el
descubrimiento personal de lo que cada quien está llamado a ser. Es la parte
más complicada del proceso, por incluir la libertad humana, esa cualidad
insondable que nos hace cumplir o fallar en nuestro fin. Nosotros, los
lasallistas, le decimos acompañamiento. Es la dimensión personal de la
educación.
4º.
El horneado convierte al pan crudo en un producto final, mediante la
acción de diversos factores ambientales: principalmente la temperatura y la
humedad. El horneado, a diferencia del formado y la fermentación, es igual o
muy parecido en todas las piezas, que son sometidas simultáneamente a las
mismas modificaciones. Equivaldría a la instrucción grupal, en donde todos
los participantes reciben la misma información y los mismos estímulos.
Correspondería a las virtudes de la Firmeza, la Cordura y la Generosidad. Es
la dimensión social de la educación.
Los nombres de las virtudes y el mismo nombre de virtud parecen
arcaicos y lo son, pues somos herederos de una tradición educativa de más de
tres siglos y hoy extendida en más
de ochenta países y he conservado los nombres de la traducción del original
francés al español.
Virtud viene de fuerza. Hoy podríamos decir cualidad. Mansedumbre, según
el Señor De la Salle “es la forma exterior de la caridad y de la bondad”.
Hoy diríamos pensar en los demás, ponerse en su lugar, ser solidario. ¿Y qué
fin más noble puede perseguir la educación que la Bondad?. Por ello para
nuestro fundador el maestro tenía como misión central : “Inspirar la
virtud en aquellos cuya educación se nos ha confiado”.
Ser para otros es una de las grandes aportaciones del lasallismo y
permite equilibrar las dos fuerzas que han pugnado en los sistemas educativos
: el individualismo y el colectivismo. Los sistemas colectivistas tuvieron su
apogeo cuando se privilegió al Estado como garante de la educación de un
pueblo y se buscaban educandos sumisos que encajaran perfectamente como
piezas de un sistema. Por otra parte, los sistemas individualistas,
tienen como meta la eficiencia personal y le llaman ser competitivos y
autosuficientes; corren el riesgo de convertir a nuestro globalizado planeta
en un archipiélago con muchas islas, cercanas pero incomunicadas.
El lasallismo, sin descuidar la formación individual y la eficiencia,
trata de formar individuos socialmente comprometidos. Propone al concepto de
competencia la idea de la cooperación, sobre todo hacia el más débil : el
pobre.
Pobre es un concepto que incluye diversas categorías: los
desempleados, los enfermos, los ancianos solos o abandonados, los que no
tienen una vivienda, los mal nutridos, los marginados, los niños de la calle,
los emigrantes y los inmigrantes, los perseguidos, los oprimidos y los
ignorantes. Estamos hablando de más de
la mitad de la población del planeta.
La universidad no puede permanecer al margen de esta realidad. Es más,
hoy todos los ojos voltean hacia la educación, esperando que resuelva los
problemas de la humanidad, que se ha empeñado tenazmente en estropear al
planeta con los humanos incluidos.
Las funciones de la universidad como hoy se enuncian : docencia,
investigación y extensión, deben ser cumplidas de manera equilibrada: la
investigación y la docencia constituyen un trabajo de reflexión, y la
extensión, es una tarea de expresión. Esta es la dialéctica universitaria
de hoy: reflexión y expresión, o en términos del Hermano José Cervantes :
Claustro y Palestra.
La reflexión, sin expresión es egoísmo estéril y produce endogamia
y degeneración.
La expresión, sin reflexión es charlatanería pura y produce, en términos
coloquiales, “Universidades Patito”
Por ello el equilibrio entre reflexión y expresión se logra mejorando
cada día el nivel académico, que es un trabajo de reflexión y vinculando a
la universidad con todos los sectores de la sociedad
que es una tarea de expresión.
México hoy se encuentra en un momento clave para su futuro. Las
universidades tienen su propia responsabilidad hacia el exterior, pero para
cumplirla a cabalidad, han de trabajar primero hacia el interior y solo así
influirán en el entorno.
Nuestro Indivisa Manent: Permanecer Unidos, resalta sobre cualquier
otro, el valor de la unidad.
Vivamos nuestro Indivisa Manent, permanezcamos unidos y unidos, con la
ayuda de Dios y la intercesión de San Juan Bautista de La Salle,
demostraremos lo que somos capaces de lograr por la fuerza de nuestra unidad.
Indivisa Manent
Pedro Liedo Galindo
Pachuca, Hgo., 28 de
agosto de 2003
En la fiesta de San Agustín
de Hipona